julio 10, 2021 Courses

La Tormenta III 2020
El punto de partida del curso fue y es el desafío que lanzaron los zapatistas en el Seminario sobre El Pensamiento crítico frente a la Hidra Capitalista (mayo de 2015): “El asunto es que lo que nosotros, nosotras, zapatistas, miramos y escuchamos es que viene una catástrofe en todos los sentidos, una tormenta … Entonces nosotros, nosotras, zapatistas, pensamos que tenemos que preguntar a otros, a otras, a otroas, de otros calendarios, de geografías distintas, qué es lo que ven”
La problemática del curso es ¿cómo entender la tormenta que es el capitalismo actual y cómo enfrentarla? El curso se centra en un aspecto crucial de esta tormenta, es decir, la expansión crónica de la deuda y la fragilidad y violencia que conlleva.
El curso se estructura alrededor de la exploración de un argumento que es al mismo tiempo una serie de preguntas. El argumento es que la expansión constante de la deuda y del crédito a nivel mundial es el centro de la fragilidad e inestabilidad del capitalismo. Esta expansión constante constituye una enfermedad crónica y progresiva (pero no necesariamente mortal) del sistema y se debe a la incapacidad por parte del capital de subordinar nuestra actividad suficientemente a su lógica. Nosotras y nosotros somos la crisis del capital. O, en otras palabras: la crisis del capital es una crisis del trabajo que expresa la incapacidad por parte del capital de transformar nuestra actividad en trabajo abstracto. ¿Es cierto? Si es así, ¿qué son las consecuencias? ¿cómo pensar la crisis actual no solamente como catástrofe sino como partera posible de otro mundo?
La pregunta central es cómo pensar la crisis como esperanza. En la tradición marxista existe la idea de la crisis como ruptura futura segura o posible, algo que va a favorecer la transformación radical: “Ahora todo está tranquilo, pero cuando llegue la crisis…” En la versión más fuerte, tenemos teorías del colapso (Grossman, por ejemplo), pero también la idea de la crisis como oportunidad (Pannekoek, por ejemplo). Pero la experiencia sugiere algo muy diferente: las crisis favorecen a la derecha e incluso llevan al fascismo. La crisis mundial de los años 30 es el ejemplo más obvio. También la crisis financiera de 2008 dio lugar a un sufrimiento y un enojo social que se ha reflejado en el nacionalismo y el racismo. Si pensamos que en los próximos años vamos a haber una crisis tal vez más intensa que la de 2008, entonces la pregunta urgente es cómo romper la tendencia hacia la derecha, cómo pensar la crisis como esperanza.
El vínculo entre crisis y esperanza nos parece muy importante. La noción de esta relación se basa en un concepto del capital como fuerza agresora totalizante. Si se pierde el concepto del capital, se pierde también la perspectiva de una ruptura radical con esta sociedad.
Una idea central en el curso (más que en Tormenta 1 o 2) será el carácter cada vez más ficticio de la acumulación del capital o, en otras palabras, la cuestión de la postergación de la crisis a través de la expansión constante de la deuda. Esto se expresa en el auge del capital financiero, pero el meollo es la crisis del trabajo. El carácter ficticio del capital es manifestación de la debilidad y desesperación del capital por seguir acumulando, pero no es obvio que se abra la posibilidad de crear otra sociedad.
Se dice a veces que es más fácil imaginar el fin de la humanidad que el fin del capitalismo. La esperanza radical depende de la posibilidad de abrir una brecha entre estas dos perspectivas, de afirmar que el capitalismo sí se puede acabar antes de se acabe la humanidad. Se puede imaginar el fin del capitalismo en términos de los muchos movimientos radicales actuales: la revuelta de las mujeres, las luchas contra los megaproyectos, luchas y disturbios alrededor de la migración, luchas contra el calentamiento global. El problema es que detrás de todas estas luchas está lo que los zapatistas llaman la Hidra del capital: la capacidad extraordinaria que tiene el capital de integrar las revueltas dentro de su propia lógica, la lógica de la ganancia, del dinero, del capital. Más allá de todas estas luchas está la pregunta básica: ¿cómo matamos a la Hidra?
Nos enfocamos en el dinero como expresión más clara de la Hidra. Es el dinero que canaliza todas nuestras acciones dentro de la lógica mortal del capital. Es también el dinero que es el centro del carácter ficticio de la acumulación capitalista actual. El argumento/pregunta del curso es que la expansión constante del crédito, es decir del carácter ficticio del capital, es manifestación de una enfermedad crónica y peligrosa (pero no necesariamente fatal) de la Hidra. La Tormenta es expresión de la enfermedad de la Hidra. Queremos explorar si esta enfermedad de la Hidra Totalizante es expresión de nuestra fuerza, es decir de la fuerza de las resistencias-rebeldías destotalizantes. Si es así tal vez se abran formas nuevas de pensar la matanza de la Hidra.
John Holloway – Estamos viviendo el fracaso del sistema capitalista
Para el texto completo de La Tormenta: 20 Clases de John Holloway: Crisis, Deuda, Revolución y Esperanza