Prólogo

julio 31, 2011 Article and Chapters / Español

No llores por Argentina.

Las luchas en Argentina son uno de los rayos de esperanza más importantes en el mundo en los últimos años. Sobre todo en este momento de las elecciones, es importante que estemos conscientes de eso y que pensemos cómo desarrollar los logros de estas luchas.

Este libro es la historia de un movimiento que es importante no solamente para Argentina sino para el mundo entero, un moviemiento que quiere cambiar el mundo sin tomar el poder. Es la historia de cómo cambió la lucha durante los noventa, a partir de una serie de movimientos que mostraron su fuerza en la gran explosión del 19 y 20 de diciembre de 2001.

Desde 1989 las viejas formas de lucha habían perdido su relevancia. Estaba claro que los sindicatos y los partidos de izquierda (ya sean “reformistas” o “revolucioanrios”) pudieron hacer muy poco para cambiar el mundo. La única opción fue encontrar nuevas formas para llevar adelante las luchas por una sociedad más humana. En una clara y conmovedora afirmación los hijos de los desaparecidos por la dictadura afirman: “Nosotros debemos crear y reinventar un camino propio, que retome la senda que ellos marcaron y que se desvíe cuando sea necesario. Como hicieron ellos, con las generaciones que los precedieron, para superarlos, para ser mejores, para aportar en serio y concretamente al cambio con el que soñaron y soñamos. Para que no se nos vaya la vida repitiendo esquemas muy contundentes, pero que no le mueven un pelo a los dueños del poder”.

“Crear y reinventar un camino propio”. Esta es la cuestión, no solamente para HIJOS (la organización fundada por los hijos de los desaparecidos), sino también para una serie de grupos que están buscando un camino hacia adelante. El libro sigue estos diferentes movimientos (Madres, HIJOS, movimiento estudiantil, movimiento de radios comunitarias, grupos cristianos de base inspirados en la Teología de la Liberación, los piqueteros y otros) en sus luchas para liberarse de las viejas estructuras y dogmas y para explorar nuevas formas de pensar, hablar, hacer. No hubo ideología preestablecida que estos movimientos pudieran aplicar. Al contrario: en cada caso fue una pregunta yendo más allá de las teorías preestablecidas y trazando los nuevos caminos a través de la práctica y la discusión. La gran contribución del libro es que muestra este proceso en detalle, analizando los problemas afrontados y los principios surgidos desde la acción.

Todos los grupos tienen características particulares, pero todos comparten ese movimiento que los aleja de la política instrumental orientada a la toma del poder hacia políticas de autoafirmación que se interesan no en ganar posiciones de poder, sino en desarrollar la potencia de la lucha. Esto significa una lógica diferente, una lógica diferente de organización, de acción, de discusión. Significa ir contra el viejo patrón vertical, jerárquico de organización, construyendo autonomía, horizontalidad, comunidad, relaciones afectivas, ritmos y tiempos diferentes. Desaparecieron las certezas del viejo movimiento obrero: el mundo capitalista es cada vez más inestable, es un lugar incierto al que sólo puede confrontarse con una exploración continua, creativa, e imaginativa de nuevas formas de lucha. Es aquí donde es importante, como lo señala Raúl Zibechi, crear nuestra agenda propia: no para responder a la agenda impuesta por el capital, sino para mostrar el camino, recordando que los capitalistas son simplemente parásitos que nos persiguen para chuparnos la sangre.

El cambio social no puede esperar al futuro, como estos movimientos dejan en claro. No podemos esperar al gran día después de la revolución. La construcción del mundo nuevo comienza ahora, no en el futuro. La lucha contra el capital es al mismo tiempo la construcción de un mundo alternativo. No hay términos medios, no hay escalones intermedios (construcción del partido, conquista del poder) entre los dos procesos. En este proceso, como Zibechi enfatiza correctamente, el desarrollo de redes alternativas de producción y consumo asentados en un concepto diferente de trabajo es de crucial importancia. Este es un rasgo central de la lucha de los piqueteros.

Esto es zapatismo urbano. Zibechi apunta las conexiones entre los principios desarrollados por los nuevos, amplios movimientos urbanos en Argentina y los principios enfatizados por los movimientos indígenas a través de América Latina. El levantamiento zapatista de 1994 tuvo un dramático impacto en las luchas a través del mundo, pero ahora por primera vez el zapatismo se ha instalado profundamente en la experiencia de la lucha urbana.

El libro de Zibechi nos hace comprender lo grandes que han sido los logros de la última década, cuánto se ha modificado la lucha, no sólo en Argentina sino en todo el mundo. En el momento del conflicto, muchas de estas transformaciones pueden parecer pequeñas e insignificantes, pero, cuando son tomadas en conjunto como parte del movimiento, es maravilloso ver cuánta tierra se ha movido en la creación de nuevas formas de lucha, formas que dan esperanza, formas que abren nuevas perspectivas.

Estos avances están siendo brutalmente atacados ahora, cuando Estados Unidos y Gran Bretaña arrasan al pueblo de Irak. Están siendo atacados no sólo porque hay un aumento de la represión en todas partes, sino porque es difícil para nosotros no querer tomar las armas, no regocijarnos cada vez que vemos morir un soldado americano, no desear que alguien asesine a Bush o Blair. El capital nos empuja todo el tiempo a luchar en su terreno, a adoptar su propia y brutal lógica de sangre. Esto hace este libro particularmente importante, porque nos muestra en detalle que el camino hacia delante sólo puede ser el que hagamos nosotros mismos, siguiendo nuestra propia lógica, nuestra propia gramática, una gramática que los que están en el poder no pueden comprender.

Este es un libro maravilloso que es parte de un maravilloso movimiento, maravilloso no porque sea excepcional sino porque todos nosotros somos parte de él.

John Holloway

Puebla, 11 de mayo de 2003

 

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